Historias de relojes…..

Los relojes,como las personas,tienen su historia,

No recuerdo bien si ya lo conté,porque no tuve tiempo de revisar mis publicaciones…pero,hace unos días ,recibí un mensaje de un lector preguntándome sobre estos temas, alguna anécdota o recuerdo ocurrido en el taller.
Hay historias buenas y no tanto.Todo depende como se mire….
Pero voy a contar una ,que para mí,es muy buena y la recuerdo con mucho cariño.
"Cuando abrí por primera vez mi taller,con la experiencia propia del novato que tiene mucha teoría, pero ninguna práctica,me cae un reloj de CUCO…..(o cucú).Me relamí!!
Un CUCO,es ese reloj que cuando da la hora,su mecanismo asoma la figura de un gracioso pajarito.

Para mí,era todo un desafío.
Para colmo,el dueño ,don Pepe,(se llamaba),era  meticuloso al mango.
Yo creo que cuando el pajarito salía para dar  la hora lo enceraba,,,,
Con mucho entusiasmo le pedí al propietario del cu´cú  (que por los años que tenía  era una reliquia….no el propietario,sino el reloj) ) un tiempo  de gracia para terminarlo.
Accedió, aunque con desconfianza...(típico de las personas acostumbradas a coleccionar piezas de relojería.).

El plazo para revisarlo,buscarle la falla ,arreglarlo y entregarlo era de quince días o más... dependía de las nanas que tuviese. Pero, se lo veía muy cuidado.
Así quedamos cuando se despidió.
Hasta dentro de 15 días,me dijo.!!

Al otro día,cuando abrí el negocio para comenzar mi tarea,llega de nuevo don Pepe,el dueño del CUCO.
Y? ---me pregunta-----.Cómo anda el reloj?
Yo, que ni siquiera me había sentado al banco de trabajo,lo miré sorprendido.
Aún no lo ví…le contesté….quedamos para dentro de 15 días.
Ahí ,,,,me dí cuenta  lo dura que iba a ser esta primera experiencia .

Así,cada día ,...a la misma hora,...el dueño ,se acercaba a preguntar por el estado de salud del reloj.
Finalmente,llegado el día 15,a la misma hora ingresó al taller ...y tal fue su alegría cuando
 vió y oyó cantar a su tan querido pajarito ,que una sonrisa inundó su cara de oreja a oreja.
Confieso ,que sentí una enorme satisfacción .

Estrechó mi mano, con toda la fuerza que sus 88 años lo hacía posible.
Don Pepe,un vecino al que recuerdo con mucho cariño ,mi primer cliente,mi primera experiencia,el primer logro en mi profesión.