El Barrio Rojo.Abierto de mediodía a medianoche.

Se encuentra en Holanda También lo llaman el Museo de la Prostitución.

 De día y de noche miles de turistas pasean por las estrechas calles y los canales de este famoso y céntrico barrio. Tras las ventanas miran a mujeres de todas edades, cuerpos  y colores quienes, en ropa interior, ofrecen sexo por dinero. 
Este museo no se centra en el sexo, sino en las personas que ejercen este oficio. 
No estimula el morbo, por el contrario, refleja el lado humano de esa actividad. 

El  Barrio Rojo tiene sus secretos y son para aquellos que quieren aprender más sobre el funcionamiento de la zona sin tener que visitar a una prostituta. ¿Cómo funciona?
El holograma de una prostituta le hace señas al transeúnte. Una vez que entra se encuentra con un video que le permite percibir cómo la comunidad interactúa con las trabajadoras sexuales: quién les vende tubos de neón rojos para iluminar sus ventanas, quién hace la limpieza de los burdeles, quién les lleva café o un sándwich durante sus descansos, quién lava la ropa de cama, quién les hace el manicure o les corta el cabello, quién les vende ropa y muchas otras personas que tienen contacto con ellas en el día a día. 
Incluso se ve a una prostituta de mediana edad que recibe a su hija que llega del colegio. En la zona hay también guarderías, son muy necesarias ya que algunas de estas mujeres tienen bebés. Después de esta introducción a "la persona" que trabaja en un burdel, llegamos a la recreación de su área de trabajo. 
En un pasillo se ve un pizarrón donde están anotados quién estará trabajando, en qué habitación y qué días, así como algunas citas de clientes fijos. Esto debe estar muy bien organizado ya que el alquiler de una ventana cuesta 150 euros  por mediodía. 
Ellas trabajan por lo general turnos de 11 horas, 6 días a la semana. El costo promedio de una sesión de 15 minutos es de 50 euros (900 pesos), así es que tienen que atender por lo menos a seis clientes para pagar el alquiler y llevarse a casa 150 euros , de los cuales deben descontar los impuestos que tienen que pagar al Estado. 
Recuerde que en Holanda su oficio es como cualquier otro de cara a la Ley. Ya es el momento para sentarse en una ventana, viendo pasar a la gente y recibiendo sus miradas. ¿Cómo distinguen a un posible cliente de un simple curioso? 
Quien está interesado, en un momento dado, mira a la mujer a los ojos. A continuación el visitante  encuentra un cuarto de trabajo típico, una habitación de 3 por 2 metros con una cama angosta, un espejo al lado, un lavabo y un mueble en que guardan lubricantes, condones, juguetes sexuales y productos de limpieza. Estos son sin perfume para no comprometer a los clientes. 
 La siguiente sala replica un cuarto de trabajo de lujo, en un club, cama más grande, tina de hidromasaje, decoración más sofisticada. 
El alquiler de estas le cuesta a la prostituta 350 euros  por mediodía, pero también cobra más por sus servicios, hasta 200 euros 
 La última sala muestra instalaciones para practicar otros estilos de sexo, como el sadomasoquista. * 

 Quien ejerce este oficio lo hace en un   promedio es de 5 años. Un 70 por ciento de ellas están casadas o tienen una relación estable. Tampoco son  las más bonitas o las más jóvenes  quienes tienen más clientes. Tampoco todas son holandesas; ya que aproximadamente el 75 por ciento proceden de países más pobres, sobre todo de Europa del Este. 
Lo cierto es  que. casi todas las mujeres que trabajan en el Barrio Rojo están  por decisión propia Cada día unas 900 personas ejercen este oficio en Ámsterdam, algunas de ellas estudiantes y madres solteras que necesitan completar sus ingresos. 
Se calcula que siete mil personas (mujeres y hombres) son trabajadores sexuales de forma temporal o permanente a lo largo de un año. 
Todas deben estar registradas en la Cámara de Comercio Holandés. y se necesita tener mínimo 21 años para ejercer este oficio en Holanda.
Cuentan con servicios médicos especializados en su grupo de riesgo, así como con acceso a asociaciones que les ofrecen asesoría, tanto para mantenerse en el trabajo, como para dejarlo. Alrededor de 200 mil hombres usan sus servicios.
En el Barrio Rojo la prostitución se ejerce no sólo en los 409 burdeles con ventanas, sino también en los 16 clubes de alterne y a través de los 25 servicios de acompañamiento. 
En estos sitios por lo general las sesiones son más largas y las mujeres tienen más gastos (ropa, taxis, etcétera). Informe de la Web.