INFOXICADOS......un aporte del Dr. José Sifuentes.

Todos los días asisto a pacientes que se sienten agotados, sin iniciativa, con temor a enfrentar la vida cada mañana. Algunos tienen pánico al salir a la calle, otros sienten que los acecha un peligro inminente aunque no pueden identificarlo con precisión. Están agobiados, aterrorizados, desfallecientes. El futuro ha dejado de ser el tiempo que tienen delante para concretar sus sueños. Sus deseos están en el pasado. Lo que sueñan es lo que han perdido, ya no lo que les queda por lograr. Han reemplazado la esperanza –que siempre ha sido un motor- por la nostalgia –que no conoce otra melodía que el lamento-. Los examino, los estudio en busca de las causas físicas que podrían manifestarse de un modo tan inespecífico. Hablo con ellos buscando síntomas depresivos o de otra patología mental, les hago pruebas estandarizadas de diagnóstico. En general, no encuentro nada. El motivo del agobio que los aqueja no aparece por los lugares donde lo busco. Entonces, liberados del fantasma del cáncer de páncreas, del hipotiroidismo o de la depresión, conversamos más relajados. Son hombres y mujeres de todas las edades, jóvenes y viejos. Se desmoronan en la silla y dejan caer sus abrazos pesados sobre las piernas. Exhalan un soplido largo y sostenido, como si se desinflaran. Casi siempre, me dicen: “no doy más”, o algo parecido. Los veo exhaustos, buscando ayuda para algo que no saben qué es y para lo que no encuentran las palabras que lo nombren. Agotados a causa de un trabajo que no recuerdan haber realizado. Fundidos y desconcertados. Me he preguntado qué les pasa, cientos de veces. Los interrogo una y otra vez. Sus historias fueron sedimentando en mi memoria como un archivo que no encontraba un criterio para clasificar lo que guardaba. ...