UNA MAESTRA. NANCY GODOY.
Víctima de la realidad que rodea el trabajo de la docente rural.
Víctima del abandono del Estado, que debe actuar como garante principal de la educación pública y del bienestar de todos los docentes; en este caso puntual, los docentes rurales.
Víctima de la inacción de gobiernos provinciales y sindicatos… actores que llevan años haciendo de cuenta que hacen.
Nancy ya no está.
Fue víctima de la indiferencia, la precariedad y el abandono, en contraposición a la vocación docente; esa vocación que le costó la vida en Corrientes.
Este destrato no es nuevo, lleva décadas. Es el resultado de la inoperancia política en la que, a "más ignorancia, más justificación para el inmovilismo".
La desinformación permite evadir responsabilidades morales y legales ante las crisis, y la excusa perfecta es el "no teníamos conocimiento": una barrera de bajo costo para no comprometerse ni asignar recursos o capital político.
Así funciona el sistema. Todos lo saben. Todos lo sabemos.
Nancy, una víctima más del abandono institucional: precariedad laboral, aislamiento geográfico, desgaste emocional, estrés crónico, ansiedad, deserción laboral y, en este caso, la muerte.
Que lo ocurrido no sea en vano. Que no se convierta en una mera estadística. Que paguen los que tienen que pagar, no los que, justamente por su ignorancia, se convierten en idiotas útiles al servicio de la inoperancia institucional.
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