Siempre fuí soñadora y el viajar asiduamente fue alimentando sin pausa mi fantasía. Pretendiendo igual resultado en cada destino elegido el próximo debería teñirse del mismo color.
La idea de llegar hasta un lejano punto geográfico surgió en una reunión de amigas que alentaron lo anhelado desde pequeña, relegado mentalmente en varias ocasiones por creerlo inalcanzable. Partiría en crucero hasta las Islas Malvinas.
El archipiélago situado en el Mar Argentino, del Océano Atlántico Sur y a corta distancia de la Patagonia, desde hace muchos años es un territorio no autónomo, administrado por el Reino Unido que desde el año 1833 lo tomó por la fuerza.Pero su larga historia de disputas va más allá.Comienza con el origen de su nombre, Malouines, proveniente del francés, elegido por el navegante Louis Antoine de Bougainville que en el año 1764 funda el primer asentamiento en la Isla Soledad y la bautiza recordando el puerto francés de Saint Maló.Posteriormente Fakland fue extendido en la cartografía británica en 1690 luego de que un inglés así denominara al Estrecho de San Carlos, el que separa ambas islas, Soledad y Gran Malvina, en honor al Vizconde Falk que financió la expedición.La conflictiva e inflexiva historia continúa hasta nuestros días.
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