"A través de un comunicado titulado “Bloqueo a las importaciones”, la
Cámara Argentina del Libro (CAL) -que reúne a todas las empresas que
producen o venden libros en Argentina- denunció la maniobra del Gobierno
nacional que traba el ingreso de publicaciones impresas en el exterior.
La CAP está integrada por empresas como Artes Gráficas Rioplatense,
Cúspide Libros, Grupo Santillana, Editorial Signar, Grupo Ilhsa,
Editorial El Ateneo, Grupo Editorial Planeta, Kapelusz Editora y Tinta
Fresca, entre otras editoriales.
El dato. 76 millones de libros se consumieron el año pasado en la
Argentina. De ese total el 78% de esas publicaciones se importaron y
fueron impresas en Uruguay, Chile, China y otros países.......fte.Perfil
"En las aduanas argentinas hay más de un millón de libros importados que
están retenidos.
Pero la disputa es comercial, no ideológica,
y las editoriales son solo un sector de la economía que sufre más
recientemente por las tácticas de mano dura con las que el gobierno
pretende recuperar la capacidad industrial del país
Para liberar los libros de la aduana, los editores son obligados a
reunirse con delegados del secretario de Comercio Interior Guillermo
Moreno, y a presentarle proyectos para cambiar su producción a imprentas
locales, según un extenso artículo publicado el jueves por el diario
Clarín.
Nada menos que unos 1,6 millones de libros permanecen confiscados, de
acuerdo con el diario argentino.
"El sector editorial está sorprendido por la intervención prolongada que
afecta el derecho básico de los ciudadanos de tener el acceso al libro
como un vehículo de educación y cultura``, dijo la cámara de la
industria editorial en una de sus pocas declaraciones oficiales sobre la
cuestión.
Los argentinos somos grandes consumidores de literatura:
el ultimo año segun fuentes confiables,compramos 76 millones de libros , de los cuales 60
millones fueron impresos fuera del país,
La ministra de Industria, Débora Giorgi, ha presentado estadísticas
similares y expresó su inconformidad por el hecho de que el 78% de los
libros que se consumen en el país sean importados.
Sin embargo, la cámara de editores cuestionó esa cifra y dijo que dos
terceras partes de los libros vendidos en Argentina se imprimen en el
país.
Por su parte el sindicato de los gráficos apoyó las medidas para
incrementar la producción nacional.
"Es falso que Argentina no sea capaz de imprimir el 100% de los
productos editoriales que son consumidos aquí. De hecho, no solo puede
abastecer al mercado local sino que también tiene capacidad para
exportar", dijo Anselmo Morvillo, presidente de la Federación Argentina
de la Industria Gráfica y Afines (Faiga), quien recordó que Argentina
"era líder mundial en la exportación de libros".
Durante la ola de privatización en la década de 1990, muchas fábricas
cerraron y el país se abrió a las importaciones para sostener la
economía. Cuando estalló la crisis de 2001 y se declaró el
incumplimiento de la deuda, la capacidad productiva estaba en ruinas.
Una ley sancionada en 2001 permitió que la importación de libros
terminados que vinieran acompañados de otros objetos, por ejemplo
juguetes, estén exentos de impuestos. Los libros producidos a nivel
local también están libres de impuestos, pero no los materiales con los
cuales son fabricados, lo cual pone a las imprentas argentinas en
desventaja.
Enrique Marano, líder de Fatida, otro sindicato de trabajadores
gráficos de Argentina, dijo que apoyaba "las medidas que permitan frenar
el ingreso de libros que podrían imprimirse en Argentina".
en Uruguay. China, Chile, Colombia, e incluso Uruguay, ofrecen
alternativas más económicas para imprimir que son imposibles de igualar
por las imprentas de Argentina.
El escritor uruguayo Alberto Gallo explicó a El País que "igual que pasa
en el cine, que muchos cineastas deciden venir a filmar aquí porque es
más barato, lo mismo podría pasar con la impresión ya que los costos
son mucho menores". Además recordó que "los libros acá están libres de
impuestos, y eso mismo abarata". El costo fijo de la impresión de un
libro en Uruguay es, para una tirada de mil ejemplares, unos 2,5 dólares
(cuantos más libros, más baratos).
Según Clarín, algunos de los libros que están retenidos en la Aduana
argentina son de procedencia uruguaya. Son ejemplares que se
escribieron, editaron y corrigieron en Argentina y luego se mandaron a
Uruguay para imprimir. ¿Por qué? Según los editores el papel es mejor y
más barato.
fte:El Pais -Uruguay