Un mes después de que una joven fuera violada en grupo y torturada en un autobús en marcha en Nueva Delhi, cientos de personas se reunieron con velas en sus manos en la capital india para expresar su indignación por lo ocurrido.
Llegaron para recordar a la víctima que, 13 días después del ataque el 16 de diciembre pasado, murió en un hospital de Singapur a causa de las heridas internas que le provocaron sus agresores.
Su caso provocó indignación en este país de 1.200 millones de habitantes que sufre desde hace tiempo una epidemia de violencia sexual.
La furia era palpable en las personas congregadas la semana pasada en el lugar icónico de protestas para los habitantes de Nueva Delhi, el histórico centro astronómico de Jantar Mantar.
Allí homenajearon a Jyoti Singh Pandey, estudiante de medicina de 23 años, quien ahora es recordada como "Corazón valiente" o "la hija de India".
Pero las protestas y los insistentes llamados a que se haga justicia no alcanzan para frenar la violencia: una serie de violaciones en grupo, incluyendo algunas también dentro de autobuses, fueron denunciadas en todo el país en las últimas semanas.
La brutalidad de esos ataques es casi directamente proporcional a la pasión de las protestas, señalan activistas y expertos.
Frente a esto, las multitudes dejaron de exigir justicia y ahora directamente demandan la muerte de los responsables: el cartel de "Queremos justicia", el más usado en las manifestaciones, es reemplazado ahora por el de "Cuelguen a los violadores".
Tras la explosión de las protestas callejeras y los intercambios de opiniones en las redes sociales en Internet, el debate ahora se enfoca en si la aplicación de la pena de muerte puede poner fin, o al menos reducir, los horribles ataques contra las mujeres.
La polémica parece surgir de un fuerte sentimiento de frustración.
El mes pasado, las autoridades indias se esforzaron por tranquilizar a manifestantes con promesas de enmiendas legales y un fortalecimiento de la seguridad para las mujeres.
Pero aun con los fuertes discursos políticos y la mayor presencia policial en las calles, los ataques continuaron.
A comienzos de este mes, una mujer fue víctima de una violación grupal dentro de un autobús en el norteño estado de Punjab, mientras que en el noroccidental de Rajasthan, una joven se suicidó luego de que la policía la amenazara por haber presentado una denuncia de ataque sexual.
En el occidental estado de Goa, una niña de siete años fue violada en un baño de su escuela.
Pena de muerte entra en escena
Estos casos obligaron a los políticos y a los ciudadanos en general a afrontar las limitaciones de su sistema judicial.
La ministra de Desarrollo de las Mujeres y la Infancia, Kirshna Tirath, sostuvo que se debían cambiar las leyes para contemplar la pena de muerte como castigo para los casos más brutales de violación. .........seguí leyendo en el sig. enlace:
http://www.uypress.net/uc_36819_1.html
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