hasta la segunda guerra mundial, la indumentaria no era un producto de consumo diario,no existía ese concepto de "estrenar ropa cada día", sino que las prendas estaban vinculadas a la idea de reposición.
En la década de 1950, el concepto y la práctica en relación a la indumentaria y la moda cambiaron radicalmente. Los jóvenes ya no tenían que ir a la guerra, lo que provocó un aumento de la mano de obra disponible. Además, las mujeres habían ingresado al mercado laboral en Occidente y se vivió un tiempo de bonanza económica, al menos en el Atlántico Norte, que cimentó la confianza en la sociedad de consumo, el crecimiento ilimitado y el llamado "sueño americano".
Opazo sostiene que la conjunción de esos factores, junto con el avance tecnológico y la noción de crecimiento económico ilimitado (a costa de los recursos naturales limitados), propició un gran incremento de la producción industrial.
Hay otro elemento clave: la publicidad fue la herramienta que permitió potenciar el consumo a una producción cada vez más intensa......
“Entramos en un sistema muy desequilibrado del sector, sobre todo desde los años 80 hacia adelante, pero exageradamente desde el 2000 a la actualidad, donde ya irrumpe el fast fashion, la moda rápida o low cost”, contó la experta a través de una videollamada con National Geographic.
Opazo indica que la forma en que las personas producen, comercializan, consumen y descartan la ropa parece, a simple vista, barato y práctico. Pero el costo para el medioambiente y para la sociedad es muy alto.
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