Y como comenzo la navidad criolla?

Según el padre Lozano, historiador jesuita del siglo XVIII, el primer pesebre realizado en territorio argentino fue el que hicieron con arcilla de colores de los cerros los indios omaguacas con la dirección del padre Gaspar de Monroy, en 1594. Fue en el mágico pueblito de Purmamarca, donde todavía era señor el cacique Viltipoco, quien permitió al misionero predicar y celebrar la misa de gallo.
Antes aún, en 1585, el padre Alonso Barzana, también jesuita, había realizado pesebres vivientes entre los indígenas del Tucumán. En una carta de 1613, el padre Cataldino, misionero del Guayrá, cuenta el entusiasmo de los indios ante el pesebre. “El nacimiento de Cristo Nuestro Señor se celebró este año por primera vez en Loreto con una asistencia enorme de gente que contemplaba con piadoso asombro el pesebre y lo demás que se había preparado para este fin.”
Sabiamente, los jesuitas habían adaptado algunas formas de culto a la idiosincrasia indígena. Los guaraníes y casi todos los pueblos de América expresaban su religiosidad por medio del canto y la danza.
En la región de Santiago del Estero y en todo el Noroeste argentino, fue un franciscano, el violinista y cantor San Francisco Solano, el que más impulso dio a las celebraciones navideñas. Cuenta la tradición que los indios –diaguitas, juríes y tonocotés– quedaban extasiados al oírlo. La alegría de su canto se transmitía a indios, españoles, mestizos y criollos con más eficacia que muchos sermones. ........

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