No te pierdas las historias de Cristian Caravello! Escritor.
La mujer me abrió la puerta con la inminencia del mediodía en la expresión, un batón de sintético antiarrugas, floreado verde y blanco y una operación de oferta debajo de los párpados.
—Es la heladera —dijo—. No me lee los huevos.
Nos paramos en el punto fijo. Ella ordenó “Configuración Cocina”. Insistió un par de veces cambiando la modulación: “Configuración Cocina”. “Configuración Cocina”. Finalmente la casa reconoció la orden. Esperamos en medio de un silencio incómodo que aquella habitación de dos por tres operara su chirriante transformación de “modo living” a “modo cocina”. Finalmente, una voz fría de mujer ordenó desde el parlante “Configuración Cocina: asegurada”......
—Es la heladera —dijo—. No me lee los huevos.
Nos paramos en el punto fijo. Ella ordenó “Configuración Cocina”. Insistió un par de veces cambiando la modulación: “Configuración Cocina”. “Configuración Cocina”. Finalmente la casa reconoció la orden. Esperamos en medio de un silencio incómodo que aquella habitación de dos por tres operara su chirriante transformación de “modo living” a “modo cocina”. Finalmente, una voz fría de mujer ordenó desde el parlante “Configuración Cocina: asegurada”......



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