El Plomero....por Cristian Caravello,escritor.
La fachada del viejo caserón se hundía detrás de un jardín frondoso y profundo. Hilario se internó por el sendero de lajas que serpenteaba entre las ramas y ascendía hasta la puerta principal. No había timbre a la vista. Colocó su carpeta debajo de la axila; batió palmas tres veces; se asomó por una ventana entreabierta que aspiraba el día entre colgajos de madreselva. Insistió con un aplauso y esperó.—¿Quién es? —preguntó una voz de mujer.
—Hablamos ayer. Soy yo, el plomero, Hilario. —respondió el hombre de atrás para delante, revelando en el acento su ascendiente paraguayo.
Ernestina Thomson abrió dos cerraduras y entreabrió la puerta. Lo miró seria por la hendija, luego fingió una sonrisa exagerada de maestra de preescolar y señaló la aldaba en forma de herradura que pendía del pórtico. El plomero la miró confundido de modo que la mujer debió ejecutar un par de “tocs” para mostrar el sencillo mecanismo de llamada......


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