Discurso de una Docente,en el 75º de su escuela.


Esta escuela es parte de mi vida. Cuando llegué aquí, en primer grado las aulas del patio eran de madera y allí en la primera cursé primero. Volví 20 años después como maestra y traje a mis hijos como alumnos, ya estaban las aulas de material. La escuela había crecido. Ese crecimiento se debía al prestigio de la escuela en el barrio, a la comunidad que la cuidaba y apoyaba y estaba en los festivales, actos, reuniones. Sentían que la escuela les pertenecía.
Pero cuando digo que es parte de mi vida es también porque entre los vecinos fundadores y primeros cooperadores estaba mi abuelo Antonio Conde y mis tíos abuelos. Y entre los alumnos fundadores se encuentra mi papá que siempre nos inculcó el amor y respeto por lo público, especialmente la escuela.
Tenían vocación de fundadores. Sí. Habían venido huyendo quizás de la miseria y las guerras y trajeron sus ilusiones para concretarlas aquí. Encontraron una tierra donde estaba todo por hacerse, y se dispusieron a hacerlo.
Me contaba mi abuela que cuando llegaron al barrio crearon la Sociedad de Fomento y la Peña de Ajedrez, y como no tenían escuela y dijeron “vamos a hacerla”. Ninguno pensó en una solución individual para su necesidad, o en hacer una escuela gallega, hicieron una escuela pública, para todos. 
La historia de la escuela pública se halla atada a la historia del país y nuestra escuela no es la excepción. Nace producto de la necesidad de los vecinos entre los que estaban los inmigrantes, con el espíritu de la escuela Sarmientina, con el propósito de igualar, formar ciudadanos que engrandezcan la nación. Después vinieron golpes de estado, dictaduras, pequeños interregnos democráticos; hasta el advenimiento final de la democracia. Pero al fin, la escuela pública quedó herida profundamente. Cambios de curricula idas y vueltas. Hasta que en los noventa todas las políticas educativas terminaron de destrozar y desarmar la idea fundante del surgimiento de la educación en el país, y plantearon, plantean una nueva lógica de la escuela no basada en la escuela pública.
La escuela pública es una filosofía, es un concepto educativo y un modelo pedagógico. Es reconocer el derecho de todos a la educación de calidad, científica, humanista y abarcativa y adoptar las medidas presupuestarias y legales para llevarla a cabo. Supone el financiamiento proveniente de los impuestos de los ciudadanos y ser gestionada por la comunidad educativa.
Si miramos los libros que nos cuentan la historia de nuestra escuela comprobaremos que existió esa gestión comunitaria desde el principio. Los fundadores, que fueron también los primeros cooperadores, habían tomado la escuela en sus manos porque estaban convencidos de que era lo mejor para sus hijos. Claro que no existían todas las escuelas privadas que existen hoy. Pero no podemos pensar que las escuelas privadas surgieron por casualidad. Más bien sabemos que hubo políticas destinadas a favorecer la proliferación de las escuelas privadas, a través de leyes y subsidios que pagamos todos. Y a la par, políticas de destrucción de la escuela publica, ya que la educación empezó a ser vista como un negocio. Empezaron entonces a hablarnos de la calidad educativa, de que la educación no es un derecho sino un servicio y un gasto para el estado. Hubo un ministro que escribió un libro donde calculaba cuanto le costaba cada alumno al estado y cuanto si repetía. También nos decían que había que ser eficiente y eficaz y aplicar la razonabilidad en la tarea. Impusieron a la educación las leyes del ajuste y del mercado. Ahora, con la última ley de educación, por suerte, descubrimos que los niños son sujetos de derecho y tratamos de rescatar al ciudadano entre tanto consumidor prefabricado y volver al concepto de escuela pública como espacio que nos contiene sin distinciones.
La idea  de escuela pública supone una filosofía, un pensamiento solidario. Es creer que nadie progresa solo, sino que cada uno se construye en comunidad y avanza con el conjunto y esa filosofía es la que prevalece aun en las maestras y maestros de las escuelas públicas. Gracias a ese pensamiento de los docentes, de esta escuela salió la idea, hace 23 años, de hacer un jardín de infantes, ya que no había. Y lo hicimos, por supuesto con la colaboración de los vecinos del barrio.
Ha sido la actitud resuelta y perseverante de las maestras y maestros la que se cargó sobre los hombros a la escuela publica y la defendió de privatizaciones. Pero no es suficiente. Hoy festejamos 75 años de nuestra escuela, pero debemos saber que hace falta que los vecinos y vecinas del barrio se reapropien de la escuela. Que la vuelvan a sentir suya y ejerciendo el derecho a la educación libre y gratuita y el derecho de participar en la gestión de lo público, exijan de ella la educación de calidad que se merecen sus hijos. Las soluciones individuales nos empobrecen a todos.
¡Feliz cumpleaños Escuela 46! Como todas las escuelas públicas naciste para engrandecer a la nación y a sus ciudadanos. No dejemos que se pierda esta misión. Es nuestra responsabilidad.




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