Miró al cielo ya casi oscurecido; en el horizonte, por encima de las montañas, se veían fucilazos presagio de la tormenta que se avecinaba.
Al contrario que la tarde, ella se sentía en calma, estaba convencida de haber hecho, por fin, lo que debía.Se sintió libre, satisfecha por haber saldado una vieja cuenta.
Se sintió cómoda, a gusto consigo misma y feliz, con una felicidad que hacía muchos años no experimentaba, tantos, que se había olvidado de que existiera.
¿Quién dijo que la venganza no era buena?. Tal vez no lo sea obsesionarte con ella, pero aprovechar la circunstancia si se presenta, es lo mejor que te puede suceder ese día, aunque hayan transcurrido mil años........
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