"De mariposas y venenos"......por Vanessa Allemany
Hoy no quiero hablar de suciedades de aquellos que pervierten las ciencias, las instituciones, las promesas de honor, públicas, públicamente.
Hay tanta vida alrededor y más allá de eso! Tanta...
Por eso hoy hablaré de mariposas y naftalinas.
Cerré mis ojos, y respiré profundo el olor de la manta de lana. A hexágonos de colores, de un buen hilado en su tiempo, había perdido un poco el brillo y la suavidad, pero abrigaba aún y salpicaba color sobre la cama, enrejada de bronce del bueno.
Conté sin memoria los barrotes firmes, mientras desde la ventana me acariciaba la brisa cargada de humedad otoñal, a punto lluvia, y el vívido cantar de los pájaros arrullaba a mis pensamientos, se detuvo el tiempo.
Y entonces, lentamente, la pregunta:
¿Cuánto tiempo más le queda a la naftalina?
Pensé en las colchas tejidas, que ya no se usan, por no prácticas, y porque cada vez hay menos mujeres que quieran o sepan tejerlas.
Va perdiéndose esa necesidad del amor demostrado a través de los presentes discurridos por manos amantes, con aroma a gente querida, envueltos en los lazos de hermosos recuerdos y abrazos.
Y cuánto entonces, cuándo, podría volver a respirar ese inconfundible aroma, a recuerdos cuidados, protegidos a través de los años, a misterios susurrados y canciones de inviernos familiares, no lo sabía, no lo sé.


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